pero sí blogueo sobre mi vida en Francia.
Si llegaste hasta mi blog pensando que ibas a encontrar una guía de los mejores restaurantes de Toulouse, un ranking de las mejores chocolatines o una lista de “10 cosas que hacer en Francia fuera de París”, te voy a decepcionar un poquito porque este espacio no lo he creado para ese tipo de contenido, al menos no para ese contenido exclusivo.
Amiga, te confieso que yo no quiero bloguear solamente sobre Francia. Lo que quiero es bloguear sobre mi vida en Francia y aunque la diferencia parezca pequeña, para mí lo cambia absolutamente todo.
Durante mucho tiempo pensé que, por vivir aquí, mi contenido tenía que girar necesariamente en torno al país: la cultura francesa, la vida como extranjera o como madre extranjera, los lugares instagramables, las costumbres, la comida, las pequeñas curiosidades de la cotidianidad… Pero con el tiempo me di cuenta de que lo que realmente quería contar no era Francia en sí, sino lo que significa habitar una vida aquí, en esta etapa tan concreta de mi existencia.
Porque la verdad es que mi vida no gira solo en torno al «french living style».
Hoy, a mis 44 años, mi vida se encuentra enfocada en un cuerpo que cambia y que, a veces, decide recordarme de maneras muy poco elegantes que estoy entrando en la perimenopausia. Estoy viviendo días en los que tengo muchísima energía para crear y otros en los que mi cuerpo me reclama un poco como diciendo: “hoy no, querida, hoy descansamos” , y ya no puedo hacerme la sorda e ignorarlo. Hoy también estoy hecha de preguntas sobre quién soy, qué quiero construir y cómo quiero vivir los próximos años de mi vida.
Y, por ende, en estos momentos me interesa mucho más compartirte de manera consistente este proceso que estoy habitando que contarte dónde tomar el mejor café con vista al río Garonne. Aunque si me das un tiempo, probablemente también te lo cuente.
Este blog nace, o mejor dicho, renace, desde un lugar mucho más honesto. Más mío. Más onlife que online.
Sí, onlife. Ese juego de palabras que me llegó a la cabeza esta semana mientras me bañaba y que siento que me resume perfectamente en este momento, porque últimamente (y más que nunca) me pasa que quiero estar menos en frente a una pantalla y más en la vida. Menos consumiendo, más viviendo. Menos scolling y más presencia en las pequeñas cosas que de verdad me sostienen. A mí. Hoy.
Y con todo esto descubro nuevos placeres: pasear sola en un lugar desconocido, escribir no para agradecer sino para desahogarme, conocer gente nueva cara a cara. Fotografiar y dibujar las flores de primavera, edificios, personas. Me he sorprendido hasta disfrutando del silencio, que antes no soportaba, cuando las niñas no están en casa.
Y es desde todo esto donde este blog quiere vivir.
Quiero escribir sobre la vida real. Sobre mi vida real.
En este espacio escribiré sobre lo que significa atravesar la perimenopausia sin dramatizarla, pero tampoco minimizándola. Porque, te voy a ser honesta: nadie te prepara realmente para despertarte un día y preguntarte si el problema es el café, la maternidad, el estrés o simplemente la vida. Hay días en los que me siento la misma de siempre y otros en los que me miro al espejo y pienso: “¿quién eres tú y por qué te estás despertando a las tres de la mañana con ideas brillantes y calor?”
También quiero compartir mi camino de construir mi negocio en Francia. Documentar este proceso aquí tiene algo profundamente simbólico porque siento que por fin estoy alineando mi vida con lo que de verdad quiero ofrecer al mundo.
Mi trabajo como escritora foto-biográfica y coordinadora de celebraciones de fin de vida no apareció por casualidad. Es el resultado de mi historia, de mi sensibilidad, de mi relación con la memoria, con la familia, con la fotografía, con el duelo y con todo aquello que merece ser celebrado antes de convertirse en recuerdo.
Sí, has leído bien: celebraciones de fin de vida antes del fallecimiento.
Sé que para muchas personas esto puede sonar extraño al principio, pero para mí es un propósito hermoso: celebrar la vida mientras todavía está aquí. Dar espacio a la palabra, al encuentro, al amor, al legado. Crear momentos que acompañen y sostengan. Y probablemente este blog también se convierta en un lugar donde comparta ese camino, no solo profesional, sino profundamente humano.
Porque al final, todo está conectado.
La mujer que estoy siendo.
El cuerpo que me habla.
La vida que quiero vivir más presente.
El deseo de construir algo propio.
La maternidad.
La reinvención.
La memoria.
Los duelos.
Todo forma parte de la misma conversación.
Así que no, no voy a hacer de este espacio un blog sobre Francia.
Bloguearé sobre lo que para mí significa vivir, cambiar, crecer, cansarse, reinventarse, reírse un poco de una misma y seguir adelante…
Así que si tú también estás en un momento en el que sientes que algo está cambiando por dentro, por fuera, en tu rutina o en tu manera de mirar el mundo, quédate conmigo.
Creo que aquí vamos a estar muy bien.
Más onlife que online, por supuesto.
Un abrazo fuerte,
Milaysha